La diferencia básica entre tapizar y enfundar es que el tapizado está pensado para permanecer en el mueble, mientras que las fundas pueden ponerse y quitarse tantas veces como se quiera. Además, con las fundas se puede cubrir un tapizado para aportar una decoración distinta o para disimular daños o desperfectos del mueble. El tapizado proporciona un acabado de mayor calidad, aunque también su colocación es de mayor dificultad por lo que se recomienda acudir a un profesional.
La conservación de los sofás tapizados es más delicada y laboriosa que los enfundados. Al ser extraíbles, las fundas pueden lavarse cuando sea necesario. En cambio, en los tapizados hay que evitar que la suciedad penetre en el tejido, y ello requiere una limpieza más sistemática, pasando el